TÃtulo : |
Lucrecia Borgia |
Tipo de documento: |
texto impreso |
Autores: |
Renato Strozzi, Autor |
Mención de edición: |
4 ed |
Editorial: |
Buenos Aires : Selectas |
Fecha de publicación: |
1966 |
Número de páginas: |
317 p |
Idioma : |
Español (spa) |
Palabras clave: |
LITERATURA FRANCESA NOVELA FRANCESA NOVELA HISTÓRICA |
Clasificación: |
S 19 |
Resumen: |
Roma, la Eterna, estaba de fiesta. Se habÃa engalanado, pintado y acicalado como una de esas viejas matronas que no obstante el largo trajÃn de los años y lo que va en ellos, se cree todavÃa en edad de merecer. La ocasión, por cierto, era bien propicia. En los tiempos que corrÃan, de constantes cambios y de permanente zozobra, pocas oportunidades se presentaban como ésta para que la ciudad junto al TÃber se mostrase ante los extranjeros con sus mejores galas, en su mayor esplendor. Las calles de Roma hervÃan hoy de animación y bullicio. Tanto los palacios como las casas señoriales o las moradas más modestas y aún las pobres, participaban de aquel jubileo de colores, alegrando sus hoscas fachadas ennegrecidas por el tiempo con banderas, pabellones, estandartes y gallardetes, algunos con dibujos caprichosos, los más luciendo como blasones las figuras de animales, leones, osos, ciervos, gallos. Rebrillaban al sol de la tarde, en aquella calurosa jornada de junio, los ribetes de oro y plata, los bordados con piedras preciosas, predominando el rÃo de los rubÃes y el verde de las esmeraldas. |
Lucrecia Borgia [texto impreso] / Renato Strozzi, Autor . - 4 ed . - Buenos Aires : Selectas, 1966 . - 317 p. Idioma : Español ( spa)
Palabras clave: |
LITERATURA FRANCESA NOVELA FRANCESA NOVELA HISTÓRICA |
Clasificación: |
S 19 |
Resumen: |
Roma, la Eterna, estaba de fiesta. Se habÃa engalanado, pintado y acicalado como una de esas viejas matronas que no obstante el largo trajÃn de los años y lo que va en ellos, se cree todavÃa en edad de merecer. La ocasión, por cierto, era bien propicia. En los tiempos que corrÃan, de constantes cambios y de permanente zozobra, pocas oportunidades se presentaban como ésta para que la ciudad junto al TÃber se mostrase ante los extranjeros con sus mejores galas, en su mayor esplendor. Las calles de Roma hervÃan hoy de animación y bullicio. Tanto los palacios como las casas señoriales o las moradas más modestas y aún las pobres, participaban de aquel jubileo de colores, alegrando sus hoscas fachadas ennegrecidas por el tiempo con banderas, pabellones, estandartes y gallardetes, algunos con dibujos caprichosos, los más luciendo como blasones las figuras de animales, leones, osos, ciervos, gallos. Rebrillaban al sol de la tarde, en aquella calurosa jornada de junio, los ribetes de oro y plata, los bordados con piedras preciosas, predominando el rÃo de los rubÃes y el verde de las esmeraldas. |
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